"EL MISTERIO DEVELADO"

Cerebro de novato vs cerebro de profesional.

En el deporte, como en la vida cotidiana, el principal activador del estrés está dentro de ti. Mejor dicho, la interpretación que tú haces de los acontecimientos externos activa torrentes de neurotransmisores que se van acumulando en los órganos, músculos, huesos, tejido nervioso etc.

Los principales productores de este efecto dominó son tus pensamientos.

Cuando sucede algo, salen inmediatamente los pensamientos a colorear los acontecimientos, queremos darle una explicación, una causa o un curso. y son esos pensamientos los que activan las emociones.

Con esto no quiero decir que las causas sean falsa o una fantasía producto de la imaginación. Pero la intensidad con la que masticamos los acontecimientos van saturando de químicos el torrente sanguíneo, la mente se vuelve más y más confusa y reactiva porque el cerebro está en un campo de batalla; y en la guerra la desesperación, los instintos de conservación y la falta de coherencia se torna una manera de ser.

Te pueden presionar desde afuera de ti mismo, te puede presionar el resultado, las expectativas, la economía y miles de cosas; pero somos nosotros que damos esa autorización de presión, sin darnos cuenta.

Al estar saturados de químicos que no necesitamos siempre, el cuero responde más lento, menos eficiente, errado, se enferma o se lesiona como consecuencia de los altos voltajes a los que está sometido sin, ni siquiera, haber estado moviéndose. Todo esto pasa con el solo hecho de pensar permanentemente de una manera que reproducimos incesantemente. Ahora: ¿Qué pasaría si yo cambio la manera de pensar?, ¿las emociones cambian?, ¿Los químicos que recorren el cuerpo, cambian?, ¿el rendimiento, el comportamiento, la conducta cambian?... Es fácil llegar a la conclusión de que SI, claro que tienen que cambiar, y el sobre estrés dejará, gradualmente, de acosarnos y lesionarnos.

¿Y cómo empezar a controlar a esos pensamientos?. La 1º maniobra que debemos hacer es tener consciencia de qué estamos pensando permanentemente, cómo estamos pensando y sobre qué solemos pensar constantemente; los diálogos interiores se dan en forma automática. Un día pensaste en algo, te pusiste a pensar, le diste una interpretación de acuerdo a tu filosofía de ver las cosas, tu educación, tu tradición, tus creencias etc. y lo volviste a hacer una cantidad de veces hasta que tu cerebro comenzó a hacerlo de forma automática mientras tu hacias otra labor. Que algo se vuelva automático es bastante sencillo, solo falta que le pongas emoción y lo hagas la cantidad de veces necesaria y se vuelve automático.

Entonces si descubrimos que un pensamiento o una forma de razonar nos están llevando a la miseria en cualquier sentido, debemos cambiarla, con un método correcto.

Debemos borra ese “circuito” o “programa” e instalar uno que nos sirva para ser más eficientes en lo que hacemos, o al menos que permita al organismo a mantenerse saludable.

Hay un experimento genial que demuestra como los pensamientos activan glándulas del cuerpo.

Si imaginamos que tenemos un limón muy frió en la mano, imaginamos solerlo, sentimos su peso en la mano; imaginamos que lo cortamos y su jugo corre por la mano y desprende un intenso aroma a limón fresco... Y de repente lo exprimimos directamente dentro de nuestra boca sintiendo el ácido fuerte, frió e irritante del limón... Si lo hacen compenetrados a este ejercicio, notarán que las glándulas salivales segregaron cantidad de saliva y hasta te puede haber producido escozor por la acidez del limón.

Aquí vemos, que a pesar de no existir ningún limón, el cuerpo reacciona como si el ácido hubiera actuado en la boca. Y solo se trata de pensamientos, solo son pensamientos irreales, pero el cuerpo no distingue la realidad, solo reacciona a los estímulos del cerebro. Por eso es tan importante que dominemos la calidad de lo que pensamos, porque de tantos químicos que se acumulan; el cuerpo se enferma y muere. El dolor emocional, para el cuerpo, es tan real como una fractura, y larga los químicos que inflaman y entra en estado de “emergencia” para tratar de curar las lesiones. Cuando estamos emocionalmente dolidos, ESTAMOS EN ESTADO DE ENFERMEDAD FÍSICA TAMBIÉN.

Cuando un deportista está muy bien entrenado, practicó y practicó, se alimentó bien, tiene una técnica estupenda... tiene solo el 50% de la capacidad; si no entrenó el Cerebro, está a mitad de camino de lograr lo que desea conseguir.

Ahora si tenemos una rutina para elongar, salir a correr, levantar pesas o bailar… ¿qué esperamos para hacer la rutina de preparación de un cerebro fuerte, sano e invencible?

Theo Gambarini- Neurociencia deportiva- Neuroentrenador

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