Movimiento Colectivo VS Posición Habitual

Muchos entrenadores, confunden determinadas situaciones de juego en donde la estructura organizada de un equipo se ve, como una acción pre establecida y fija.

Las situaciones de salidas desde abajo es uno de los ejemplo, la gran diferencia que existe entre un hábito posicional y un movimiento pre establecido, nos lo de el entrenamiento para que podamos llevar al campo de juego.

Muchas veces, incorporamos conocimientos o tomamos un concepto que es ajeno y queremos incorporarlo. El primer recurso que utilizamos es buscar una similitud con el  que ya tenemos, y hacemos de forma inconsciente una asociación entre uno nuevo, a partir de allí se genera una gran confusión, la incorporación de conocimientos termina por volverse una afirmación de conceptos erróneos.

Dentro del entrenamiento del fútbol sucede muy a menudo, y para eso vamos a diferenciar éstos dos elementos que generan tanta dificultad de comprensión, incluso en profesionales de experiencia.

Qué es un movimiento Colectivo pre establecido?

La mejor forma de definirlo es mediante un ejemplo práctico, si bien los movimientos pre establecidos pueden aparecer en varias faces del juego, los balones detenidos suelen ser la mejor forma de comprenderlos. Sobre todo porque el proceso adaptativo del jugador es casi nulo, al menos hasta una segunda jugada. El balón da inicia al movimiento y no condiciona ningún comportamiento, sino que es un instrumento de acción. Previo al lanzamiento ya existen movimientos, y durante éste se ejecutan de forma concreta las acciones pre armadas. En caso de una imprecisión el jugador tendrá posibilidades de ajuste menores, pero no genera adaptaciones ya que al ser una condición fija reduce a la mínima posibilidad la estructura expresiva.

Qué es un hábito posicional?

Un hábito es sencillamente la conversión subconsciente de algo consciente. Cuando dejo de requerir un proceso cognitivo de reconocimiento, razonamiento y resolución a un nivel consciente, y logro decidir y actuar sin mayor esfuerzo neurobiológico, he creado un hábito. En consecuencia los hay a nivel posicional como los hay en relación a la dinámica, a las ejecuciones, incluso a las reacciones emocionales, y tantos otros aspectos.

La única forma de volver subconsciente un proceso cognitivo es mediante una progresión, o sea mediante el aprendizaje que es, de forma llana y concreta, el entrenamiento. Entrenamiento para generar conocimiento. Aquí aparece la necesidad de que los jugadores vivencien en las sesiones, no solo los estímulos y esfuerzos, sino también el contexto situacional y táctico en donde se expresan.

Cuando hablamos de la creación de hábitos posicionales estamos haciendo referencia a un conocimiento colectivo del modelo de juego, que facilitará la resolución de situaciones.

Cuál es la diferencia concreta?

Sumamente simple, un movimiento pre establecido pretende ser una solución, cuando en realidad un hábito es el medio para lograr una solución.

El juego es impredecible e interdinámico, y cualquier recurso pre establecido resulta casi imposible de relacionar con esa realidad. Podemos lograr un objetivo parcial desde un movimiento de esas características, o sea, desde un balón detenido pre establecido lograr convertir un gol, incluso ganar un partido. Pero estaremos muy lejos de estar brindando una posibilidad de identidad de juego o de crecimiento y desarrollo individual y colectivo. Incluso ese mismo movimiento que nos resultó oportuno en un determinado encuentro, es un elemento que se podrá reutilizar en contadas ocasiones.

Cuando entrenamos una salida desde abajo no debemos trabajar una circulación de balón pre definida, ni generar una dinámica pre establecida, o sea; nunca buscaremos que el balón o los jugadores generen un circuito pre definido de movilidad + circulación. Y allí es donde la mala interpretación suele aparecer.
La intención es generar un conocimiento completo de lo que sucede, comprender porque abrimos los centrales y subimos los laterales, cuál es el resultado de bajar el medio centro para formar ese triángulo inicial que se complementa con el retroceso de los interiores y el apoyo de la línea de delanteros por arriba.
Las superioridades relativas, las opciones de juego en W, la necesidad de amplitud a partir de subir y bajar el balón.
Aparecerán todos los conceptos de apoyos y continuidad de juego, y desde luego la utilización del portero.

Muy diferente es lo descrito a un movimiento pre establecido, para nada similar.

Una salida no puede resultar en identidad de juego o en recurso resolutivo si la trabajamos como una secuencia de pases, del 1 al 6, del 6 al 5, del 5 al 4, etc. Y la repetimos como una solución unidireccional.
Lo que buscamos es generar hábitos en relación a los conceptos y condiciones posicionales que nos resuelven la salida.

La repetición sistemática de uno o varios comportamientos, sosteniendo el principio metodológico de las propensiones, son el recurso básico para obtener en nuestros jugadores una vivencia que facilite la adaptación. Son los hábitos los que permiten la expresión de talento, son los que facilitan la libertad de juego.
Si no comprendemos éstas diferencias no solo no podremos desarrollar el juego colectivo del equipo sino que tampoco propiciaremos la posibilidad de que la creatividad surja.

Consideraciones:

1.- Es fundamental que el jugador que esté participando del ejercicio ( entrenamiento desde el conocimiento del juego) se identifique con las acciones que se lo solicitan.

2.- Las razones de un determinado comportamiento deben ser transmitidas al jugador, no mediante una disertación de 40 minutos frente al video, sino mediante progresiones y feedback adecuado dentro del campo de juego.

3.- Recordemos que para que un hábito se cree se debe pasar de lo consciente a lo subconsciente, la generación de ese conocimiento requiere de mucho tiempo de trabajo. Es necesario poseer una batería de ejercicios que de variaciones y sostenga los aspectos buscados.

4.- La necesidad de concentración será exigida de mayor a menor cuando buscamos crear hábitos de juego. Esto es así de forma natural, porque el NO conocimiento de alg implica mayor desgaste. La fatiga táctica aparecerá antes que la fatiga física. Debemos respetar las progresiones y la naturaleza del jugador.

5.- Entendamos como entrenadores que NO somos nosotros quienes solucionamos el juego, nosotros simplemente aportamos medios de solución. Son los jugadores quienes deben utilizar esos recursos, y es nuestra responsabilidad que ellos los comprendan, se identifiquen, y logren ejecutarlos.

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