Luka Doncic, el esloveno que llegó a la NBA para robarse el show

En su segunda temporada, el base de Dallas se convirtió en un fenómeno en la liga y ya lo posicionan en la lucha directa por el MVP entre figuras como LeBron James y Antetokounmpo.

En la última década, el básquetbol mundial estuvo dominado por la preponderante presencia de LeBron James, que le valió para quedarse con el apodo del Rey. Durante sus 16 temporadas hubo nombres que se propusieron arrebatarle el trono, pero nadie pudo. Lo cierto es que a pesar de su vigencia, el fin de su mandato está cerca. Los posibles herederos empiezan a sonar fuerte, Luka Doncic es uno de ellos. "Es un maldito hijo de p... Ya lo advertí hace un tiempo", afirmó el portador de la corona en sus redes sociales.

Las actuaciones del esloveno no paran de deslumbrar al entorno de la NBA, un mundo que durante mucho tiempo fue reacio a que figuras no nacidas sobre suelo estadounidense vengan a robarles este show. Su segunda temporada en Dallas ya quedará grabada en los libros de récord y estadísticas, lo que lo posicionan directamente en la lucha por el MVP de la Temporada, pero su influencia es aún mayor, logra que parezca fácil jugar al más alto nivel.

Su cautela a la hora de declarar con los medios desmiente su personalidad emotiva dentro y fuera del parqué. En el banco es un niño más, molesta constantemente, pero cada vez que pisa el rectángulo de juego, esa sonrisa constante puede transformarse en cuestión de segundos en una denotada protesta sobre los árbitros por un fallo que no lo deja contento.

El fuego interior que mantiene a los deportistas con ansias de desarrollarse cada día más está inmaculado en Doncic. Luego de que metiera el tiro circense frente a Portland, que llevara el partido a prórroga a su equipo y todos estuvieran hablando de sus maravillas, explicó que practica específicamente para situaciones como esa: tres puntos por debajo, seis décimas de segundo. "Mucha gente piensa que es una broma, pero no lo es", sentenció. Ayer, tras someter a los Lakers de LeBron con 27 puntos, 10 asistencias y 9 rebotes, declaró que su primera mitad había sido "horrible".

La manzana no cae lejos del árbol, dice el dicho popular, y no pudo ser de otro modo. La chispa que encendió esa llama que mantiene a fuego su carrera fue heredada de Sacha, su padre, que llegó a lo más alto a nivel nacional en Eslovenia y le permitió a su primogénito criarse rodeado de figuras deportivas en su tierra natal.

La velocidad es una palabra que sin lugar a dudas está marcada en su carrera, pero no necesariamente por su estilo de juego, sino por la rapidez con la que fueron pasando las diferentes etapas. A los 12 años llegó al Real Madrid, la institución más grande a nivel FIBA, y tres años más tarde ya tenía activa participación en el primer equipo. Nunca le pesó la responsabilidad, lo que quedó grabado cuando a los 18 años era el amo y señor del equipo merengue que dominó Europa.

La situación fue similar en su llegada a la NBA. No hubo tiempo de adaptación, o no lo necesitó. Fue el líder de los Mavericks, se quedó con el premio al Novato del Año y con la posta dejada por Dirk Nowitzki, la leyenda de la franquicia, que no escatimó en elogios. "Juega con la sabiduría de un veterano. Tiene una visión de juego que nunca antes había visto", expresó.

Se convirtió en un fenómeno, pero eso no borró de su rostro la pícara sonrisa de un chico que ama lo que hace y que trabajó para conseguirlo, quizás, hasta la obsesión, yendo a clases con pocas horas de sueño por quedarse tirando en un aro ubicado en la puerta de su habitación.

El juego en sí estará en buenas manos después de LeBron por jugadores como Luka. Si Doncic finalmente termina ganando el MVP, no será el primero de su carrera: ya fue el mejor jugador de la Euroliga 2018, cuando solo tenía 18 años de edad.

Por Tomás Grasso